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Uso de desfibrilador automatico en escuelas

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Ley de desfibriladores en las escuelas

Estos dispositivos portátiles -que utilizan almohadillas torácicas con electrodos para detectar un ritmo cardíaco fatal y, en caso de detectarlo, aplicar una descarga para desfibrilar o “reiniciar” el sistema- son intuitivos y fáciles de usar.

La rapidez también es importante: Cada minuto sin reanimación cardiopulmonar (RCP) y desfibrilación disminuye las posibilidades de supervivencia de una persona entre un 7 y un 10 por ciento, según la Fundación de Paros Cardíacos Súbitos.

“Lo mejor es no limitarse a esperar a que lleguen los servicios médicos de urgencia”, dice la doctora Monica Goble, cardióloga pediátrica del Centro de Cardiopatías Congénitas del Hospital Infantil C.S. Mott de la Universidad de Michigan. “Hay que intervenir”.

Las instalaciones educativas, después de todo, suelen ser un lugar de encuentro para visitantes de todas las edades. Y aunque no es frecuente, la parada cardiaca súbita puede producirse en los niños, ya que alrededor del 10% de estas muertes en Michigan afectan a los que tienen 20 años o menos.

Pero las escuelas, según un reciente estudio de la U-M, tienen margen de mejora: Todos los que participaron en una encuesta realizada en 30 condados de Michigan poseían al menos un DEA, pero el grado de preparación variaba según la ubicación de la escuela, su tamaño y el nivel de ingresos de la comunidad.

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Los desfibriladores externos automáticos (DEA) son dispositivos portátiles que salvan vidas y están diseñados para tratar a las personas que sufren una parada cardíaca repentina, una condición médica en la que el corazón deja de latir de forma repentina e inesperada.

Los desfibriladores externos automáticos son dispositivos portátiles que salvan vidas y están diseñados para tratar a las personas que sufren una parada cardíaca repentina, una condición médica en la que el corazón deja de latir de forma repentina e inesperada. El sistema de DEA incluye accesorios, como una batería y electrodos de almohadilla, que son necesarios para que el DEA detecte e interprete un electrocardiograma y administre una descarga eléctrica. Hay dos tipos principales de DEA: los de acceso público y los de uso profesional.

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Las complicaciones cardíacas no son algo en lo que se suele pensar con un niño sano y activo. Sin embargo, la parada cardiaca súbita (PCS) no discrimina y afecta a personas de todas las edades y niveles de condición física. A menudo no hay una causa evidente ni síntomas previos que la víctima o su familia conozcan. En un momento dado, un niño puede estar jugando felizmente con sus amigos antes de que se produzca una emergencia médica repentina.

La parada cardíaca súbita (PCS) es la pérdida brusca e inesperada de la función cardíaca, la respiración y la conciencia. Se produce cuando un mal funcionamiento eléctrico del corazón hace que éste deje de latir repentinamente y de bombear sangre con eficacia. La víctima deja de reaccionar y los órganos vitales, como el cerebro y los pulmones, quedan privados de sangre y oxígeno. Sin tratamiento, la parada cardiaca súbita puede ser mortal en cuestión de minutos.

La parada cardiaca súbita puede ocurrirle a cualquiera en cualquier momento y en cualquier lugar, a menudo sin previo aviso. Por eso es importante que los colegios tengan un acceso rápido a un desfibrilador externo automático (DEA). Se pueden salvar vidas jóvenes con una combinación de RCP y desfibrilación temprana. Muchos DEA están diseñados para poder cambiar fácilmente al “modo infantil”, lo que los hace adecuados para cualquier emergencia médica.

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Historia de los DEALa desfibrilación fue demostrada por primera vez en 1899 por Prevost y Batelli, dos fisiólogos de la Universidad de Ginebra (Suiza). Descubrieron que pequeñas descargas eléctricas podían inducir la fibrilación ventricular.

El primer uso de un desfibrilador en un ser humano fue en 1947 por Claude Beck, profesor de cirugía de la Universidad Case Western Reserve. Beck utilizó por primera vez la técnica de la desfibrilación con éxito en un niño de 14 años que estaba siendo operado de un defecto torácico congénito. En la década de 1960 se introdujeron desfibriladores portátiles para su uso en ambulancias. Hoy en día, los desfibriladores son la única forma probada de reanimar a una persona que ha sufrido una parada cardíaca y sigue en fibrilación ventricular o taquicardia ventricular persistente a la llegada de los socorristas.

La parada cardiaca súbita es un importante problema de salud pública y se calcula que afecta a unas 500.000 personas cada año. La parada cardiaca súbita puede afectar a cualquiera, por lo que es extremadamente importante estar preparado para responder rápidamente a una parada cardiaca súbita. Disponer de un desfibrilador externo automático (DEA) accesible para aplicar rápidamente una descarga que salve la vida suele suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Cuando una víctima sufre una parada cardiaca repentina, con un ritmo desfibrilable, cada minuto cuenta; cada minuto que pasa la víctima sin ser desfibrilada, las posibilidades de supervivencia disminuyen entre un 7% y un 10%. Sin embargo, tener un DEA instalado en su lugar puede permitir a los socorristas capacitados en el lugar, o a los socorristas cercanos, aplicar una terapia de desfibrilación que puede salvar la vida de forma rápida y eficaz.