En este momento estás viendo Riesgo de arco voltaico en el desfibrilador

Riesgo de arco voltaico en el desfibrilador

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Blog

Seguridad en la desfibrilación

Un desfibrilador cardioversor implantable (DCI) es un pequeño dispositivo alimentado por pilas que se coloca en el pecho para detectar y detener los latidos irregulares (arritmias). Un DCI controla continuamente los latidos del corazón y administra descargas eléctricas, cuando es necesario, para restablecer un ritmo cardíaco regular.

Puede necesitar un DCI si tiene un ritmo cardíaco peligrosamente rápido que impide que su corazón suministre suficiente sangre al resto del cuerpo (como la taquicardia ventricular o la fibrilación ventricular) o si tiene un alto riesgo de sufrir un problema de ritmo cardíaco de este tipo (arritmia), normalmente debido a un músculo cardíaco débil.

Un desfibrilador cardioversor implantable subcutáneo (S-ICD) es una alternativa menos invasiva a un DCI tradicional. El dispositivo S-ICD se implanta bajo la piel en el lateral del pecho, debajo de la axila. Se conecta a un sensor que recorre el esternón.

Su médico puede recomendarle un DCI si ha tenido signos o síntomas de un determinado tipo de ritmo cardíaco irregular llamado taquicardia ventricular sostenida, incluyendo desmayos. También puede recomendarle un DAI si ha sobrevivido a una parada cardíaca. Otras razones por las que puede beneficiarse de un DCI son:

Por qué es importante no tocar al cliente o la cama del cliente durante la desfibrilación eléctrica

Chris es intensivista y especialista en ECMO en la UCI Alfred de Melbourne. También es profesor clínico adjunto en la Universidad de Monash.  Es cofundador de la Red de Educadores Clínicos de Australia y Nueva Zelanda (ANZCEN) y dirige el programa de incubación de educadores clínicos de ANZCEN. Forma parte de la Junta Directiva de la Fundación de Cuidados Intensivos y es examinador de la primera parte del Colegio de Medicina Intensiva. Es un educador clínico reconocido internacionalmente con una pasión por ayudar a los clínicos a aprender y por mejorar el rendimiento clínico de individuos y colectivos.

Tras finalizar su carrera de medicina en la Universidad de Auckland, continuó su formación de posgrado en Nueva Zelanda, así como en el Territorio del Norte de Australia, Perth y Melbourne. Ha completado la formación de becario tanto en medicina de cuidados intensivos como en medicina de urgencias, así como la formación de posgrado en bioquímica, toxicología clínica, epidemiología clínica y educación profesional sanitaria.

Comentarios

La importancia de la desfibrilación ha quedado bien establecida como parte de la reanimación general, junto con una reanimación cardiopulmonar (RCP) eficaz. Un desfibrilador externo automático (DEA) sólo debe utilizarse en personas que no responden y no respiran normalmente.

En caso de parada cardíaca, el tiempo que transcurre hasta la desfibrilación es un factor clave que influye en las posibilidades de supervivencia de la persona. Debe aplicarse un desfibrilador a la persona que no responde y no respira con normalidad tan pronto como esté disponible para poder aplicar una descarga si es necesario.

La importancia de la desfibrilación ha quedado bien establecida como parte de la reanimación general, junto con una reanimación cardiopulmonar (RCP) eficaz. Un desfibrilador externo automático (DEA) sólo debe utilizarse en personas que no responden y no respiran normalmente. La RCP debe continuar hasta que el DEA se encienda y se coloquen los electrodos. A continuación, el reanimador debe seguir las indicaciones del DEA.

El tiempo hasta la desfibrilación es un factor clave que influye en la supervivencia. Por cada minuto que se retrase la desfibrilación, se reduce aproximadamente en un 10% la supervivencia si la víctima se encuentra en parada cardíaca por fibrilación ventricular (FV).1 La RCP por sí sola no salvará a una persona en FV. Por lo tanto, debe aplicarse un desfibrilador a la persona que lo necesita tan pronto como esté disponible para poder aplicar una descarga si es necesario.

Cuál es el uso correcto del oxígeno durante la reanimación

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo electrónico portátil que diagnostica automáticamente las arritmias cardíacas potencialmente mortales de la fibrilación ventricular (FV) y la taquicardia ventricular sin pulso,[1] y es capaz de tratarlas mediante la desfibrilación, la aplicación de electricidad que detiene la arritmia, permitiendo al corazón restablecer un ritmo eficaz.

Gracias a sus sencillos comandos sonoros y visuales, los DEA están diseñados para que sean fáciles de usar para los profanos, y su uso se enseña en muchas clases de primeros auxilios, primeros auxilios certificados y reanimación cardiopulmonar (RCP) de nivel básico[2].

La versión portátil del desfibrilador fue inventada a mediados de la década de 1960 por Frank Pantridge en Belfast, Irlanda del Norte, y el primer desfibrilador automático de uso público fue fabricado por la Cardiac Resuscitation Company a finales de la década de 1970. La unidad se lanzó con el nombre de Heart-Aid[3].

Un desfibrilador externo automático se utiliza en casos de arritmias cardíacas potencialmente mortales que provocan una parada cardíaca repentina, que no es lo mismo que un infarto. Los ritmos que tratará el dispositivo suelen limitarse a: