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Que pasa si desfibrilas un ritmo no desfibrilable

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Taquicardia ventricular sin pulso

La beca ACEM se centra en las directrices australianas y neozelandesas. Inicialmente se debe hacer hincapié en las directrices nacionales de ANZCOR y en los métodos sancionados a nivel nacional para realizar la desfibrilación, por ejemplo, COACHED. Puede haber variaciones en las prácticas entre hospitales, estados, servicios prehospitalarios, recuerde que su examinador puede ser de una localidad diferente. Si decide desviarse de la práctica nacional, DEBE explicarlo. La base de la evidencia de estas directrices se encuentra en los siguientes enlaces de ANZCOR e ILCOR.

Las directrices de la ANZCOR recomiendan que, para los desfibriladores bifásicos, el ajuste de energía por defecto sea de 200J. *Se pueden utilizar otros niveles de energía en caso de que existan pruebas suficientes para que el desfibrilador en cuestión tenga un éxito de descarga adecuado, por ejemplo, algunos desfibriladores pueden administrar hasta un máximo de 150J.

Requiere personal capacitado e instrucciones claras. Sugerimos que en un estado de simulación de reanimación se utilice. Habrá variabilidad entre los departamentos y los estados, etc., en cuanto a la redacción exacta. Asegúrese de que la comunicación del bucle cerrado sea eficaz.

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Michael Vagg no trabaja, asesora, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no ha revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.

El joven y rápido médico carga las palas del desfibrilador y las coloca en el pecho del paciente sin vida, cuyo monitor cardíaco muestra una línea recta verde. El paciente recibe una enorme dosis de electricidad; su espalda se arquea y su cuerpo inerte se levanta de la cama con la descarga.

Pasan unos segundos y luego aparece en el monitor la familiar y reconfortante forma de onda. El paciente empieza a removerse y pronto está sentado disfrutando de las propiedades curativas de los sándwiches del hospital y de una taza de té.

El sistema eléctrico del corazón controla la capacidad del órgano para bombear sangre al resto del cuerpo. Si el flujo de esta electricidad se desorganiza o el músculo cardíaco deja de responder con normalidad, se pierde la acción de bombeo regular. La sangre deja de fluir y los tejidos del cuerpo tienen que hacer frente a la repentina falta de suministro de oxígeno. Esto se conoce como parada cardíaca.

Cardioversión sincronizada

Un desfibrilador externo automático (DEA) está diseñado para analizar el corazón y, si existe un ritmo desfibrilable, aplicar una descarga a una víctima de una parada cardíaca. Pero, ¿qué es un ritmo desfibrilable? ¿Y qué ocurre cuando no se da uno de los ritmos desfibrilables del DEA? Si usted es un posible usuario de un DEA o tiene un DEA in situ, es importante saberlo:

El corazón es una bomba que mantiene la circulación de la sangre por el cuerpo. Late unas 115.200 veces al día, 42 millones de veces en un año y unos 3.300 millones de veces a lo largo de una vida de 79 años.

El sistema eléctrico que rodea al corazón proporciona la energía para que lata. Este sistema se compone de una serie de marcapasos que se disparan cada uno a un ritmo diferente. Si un marcapasos falla, el siguiente toma el relevo, y así sucesivamente.

El movimiento físico que bombea la sangre por el cuerpo es la contracción del propio músculo cardíaco. El corazón tiene cuatro cavidades. Las dos cámaras superiores se llaman “aurículas” y las dos inferiores “ventrículos”.

Desfibrilador monofásico julios

La parada cardíaca suele estar causada por un problema eléctrico del corazón, siendo la causa más común un ritmo cardíaco anormal llamado fibrilación ventricular. Debido a la caótica actividad eléctrica del corazón, en lugar de bombear sangre, éste tiembla o fibrila. Se trata de uno de los dos tipos de paradas cardíacas “desfibrilables”, es decir, que pueden tratarse mediante desfibrilación. La otra es la taquicardia ventricular sin pulso.

Hay dos tipos de paradas cardíacas “no desfibrilables”: La asistolia, en la que no hay actividad eléctrica ni contracción en el corazón, y la actividad eléctrica sin pulso, que es más común. Ambas deben tratarse con reanimación cardiopulmonar, pero un desfibrilador externo automático no emitirá una descarga, ya que no ayudaría. La asistolia fuera del hospital casi siempre provoca la muerte.

La parada cardíaca es mucho menos probable de lo que mucha gente cree, lo cual es comprensible, ya que, según un estudio de populares series de televisión, la reanimación salvó la vida de un paciente en casi un 70% de las ocasiones, mientras que la tasa de supervivencia inmediata en la vida real (en el hospital) es aproximadamente la mitad. Fuera del hospital, la situación es mucho peor.