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Que es carga sincronizada en un desfibrilador

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Endocarditis por cardioversión

Cada año, entre 370.000 y 750.000 pacientes estadounidenses sufren una parada cardíaca intrahospitalaria con intento de reanimación cardiopulmonar.9 En esta población, la única terapia específica para el ritmo que ha demostrado aumentar la supervivencia hasta el alta hospitalaria es la desfibrilación oportuna.2 La desfibrilación oportuna es la única terapia específica para el ritmo que ha demostrado aumentar la supervivencia hasta el alta hospitalaria tras una parada cardíaca secundaria a una taquiarritmia ventricular.9 Para ciertos tipos de arritmias cardíacas, la cardioversión sincronizada puede ser un tratamiento eficaz.

¿Cuál es la diferencia entre cardioversión y desfibrilación? La cardioversión sincronizada consiste en la administración de una descarga de baja energía programada o sincronizada para ser administrada en un punto específico del complejo QRS (véase la imagen siguiente). Una descarga sincronizada se administra en este momento preciso para evitar provocar o inducir una fibrilación ventricular.6 En este ejemplo, la fibrilación auricular (FA) se convirtió en ritmo sinusal normal (RNS) mediante la administración de la descarga eléctrica sincronizada con la onda R del complejo QRS. Se evitó la onda T vulnerable, que podría convertir este ritmo en fibrilación ventricular si la descarga se administrara en ese momento.

Cardioversión sincronizada frente a desfibrilación

Un sistema de reanimación para ser utilizado por un reanimador para reanimar a un paciente que tiene una arritmia ventricular, que comprende circuitos y procesamiento configurados para la detección de la información de sincronización de la fase de compresión torácica indicativa del inicio de la fase de descompresión, circuitos y procesamiento configurados para la entrega de la terapia electromagnética para la terminación de las arritmias ventriculares, en el que los circuitos y el procesamiento para la entrega de la terapia electromagnética utiliza la información de sincronización de la fase de compresión torácica para iniciar la entrega de la terapia electromagnética dentro de 300 milisegundos del inicio de la fase de descompresión.

Esta invención se relaciona con el campo de los dispositivos médicos para la reanimación cardiopulmonar (RCP) y la desfibrilación y, más particularmente, con la sincronización de la descarga de desfibrilación con el ciclo de compresión torácica.

Hay muchos tipos diferentes de ritmos cardíacos anormales, algunos de los cuales pueden tratarse mediante terapia de desfibrilación (“ritmos desfibrilables”) y otros no (ritmos no desfibrilables”). Por ejemplo, la mayoría de los ritmos del ECG que producen un gasto cardíaco significativo se consideran no desfibrilables (ejemplos: ritmos sinusales normales, ciertas bradicardias y taquicardias sinusales). También hay varios ritmos anormales del ECG que no producen un gasto cardíaco significativo pero que se siguen considerando no desfibrilables, ya que el tratamiento de desfibrilación suele ser ineficaz en estas condiciones. Ejemplos de estos ritmos no desfibrilables son la asistolia, la disociación electromecánica (DEM) y otra actividad eléctrica sin pulso (AEP). Aunque un paciente no puede permanecer vivo con estos ritmos no viables y no desfibrilables, la aplicación de descargas no ayudará a convertir el ritmo. Los principales ejemplos de ritmos desfibrilables, para los que el cuidador debe realizar la desfibrilación, son la fibrilación ventricular, la taquicardia ventricular y el aleteo ventricular.

Julios de cardioversión sincronizada

Los desfibriladores se desarrollaron originalmente para poner fin a las arritmias ventriculares potencialmente mortales mediante una descarga eléctrica. La cardioversión, que consiste en administrar una descarga de baja energía sincronizada con el ascenso de la onda R de un EGM, se distingue de la desfibrilación, que consiste en administrar una descarga no sincronizada de alta energía. En la zona de FV, la sincronización de la descarga puede no ser posible debido a la inestabilidad de los electrogramas ventriculares. En la práctica, los desfibriladores de los distintos fabricantes intentan sincronizar la descarga con la onda R, incluso en la zona de FV.

Los efectos de una descarga eléctrica varían en función de la energía suministrada. Las energías bajas, del orden de 1 J, administradas en el periodo vulnerable pueden inducir una arritmia. El límite superior de vulnerabilidad, un valor correlacionado con el umbral de desfibrilación, es la energía más baja suministrada en el periodo vulnerable ventricular que no desencadena una FV. La probabilidad de terminación de la arritmia aumenta a partir de entonces a lo largo de una curva exponencial en función de la amplitud de la descarga administrada, cuando se sincroniza con la onda R. Por encima de un determinado valor, también aumenta el riesgo de reintroducir una arritmia, lo que limita las posibilidades de éxito terapéutico. Una descarga de amplitud excesiva puede lesionar el miocardio.

Cuándo se debe evitar el choque sincronizado

La desfibrilación es un tratamiento para las arritmias cardíacas potencialmente mortales, en concreto la fibrilación ventricular (V-Fib) y la taquicardia ventricular no perfusional (V-Tach)[1][2] Un desfibrilador suministra una dosis de corriente eléctrica (a menudo denominada contrachoque) al corazón. Aunque no se comprende del todo, este proceso despolariza una gran parte del músculo cardíaco, poniendo fin a la arritmia. Posteriormente, el marcapasos natural del cuerpo en el nódulo sinoauricular del corazón es capaz de restablecer el ritmo sinusal normal[3] Un corazón en asistolia (línea plana) no puede reiniciarse con un desfibrilador, sino que se trataría con reanimación cardiopulmonar (RCP).

A diferencia de la desfibrilación, la cardioversión eléctrica sincronizada es una descarga eléctrica administrada en sincronía con el ciclo cardíaco[4] Aunque la persona puede seguir estando en estado crítico, la cardioversión suele tener como objetivo poner fin a las arritmias cardíacas de mala perfusión, como la taquicardia supraventricular[1][2].

Los desfibriladores pueden ser externos, transvenosos o implantados (desfibrilador cardioversor implantable), según el tipo de dispositivo que se utilice o necesite[5] Algunas unidades externas, conocidas como desfibriladores externos automáticos (DEA), automatizan el diagnóstico de los ritmos tratables, lo que significa que los socorristas o transeúntes pueden utilizarlos con éxito con poca o ninguna formación[2].