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Porque asistolia no se debe desfibrilar

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¿Desfibrila v tac?

Michael Vagg no trabaja, asesora, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no ha revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.

El joven y rápido médico carga las palas del desfibrilador y las coloca en el pecho del paciente sin vida, cuyo monitor cardíaco muestra una línea recta verde. El paciente recibe una enorme dosis de electricidad; su espalda se arquea y su cuerpo inerte se levanta de la cama con la descarga.

Pasan unos segundos y luego aparece en el monitor la familiar y reconfortante forma de onda. El paciente empieza a removerse y pronto está sentado disfrutando de las propiedades curativas de los sándwiches del hospital y de una taza de té.

El sistema eléctrico del corazón controla la capacidad del órgano para bombear sangre al resto del cuerpo. Si el flujo de esta electricidad se desorganiza o el músculo cardíaco deja de responder con normalidad, se pierde la acción de bombeo regular. La sangre deja de fluir y los tejidos del cuerpo tienen que hacer frente a la repentina falta de suministro de oxígeno. Esto se conoce como parada cardíaca.

Cómo reiniciar un corazón en línea plana

La parada cardíaca suele estar causada por un problema eléctrico del corazón, siendo la causa más común un ritmo cardíaco anormal denominado fibrilación ventricular. Debido a la caótica actividad eléctrica del corazón, en lugar de bombear sangre, éste tiembla o fibrila. Se trata de uno de los dos tipos de paradas cardíacas “desfibrilables”, es decir, que pueden tratarse mediante desfibrilación. La otra es la taquicardia ventricular sin pulso.

Hay dos tipos de paradas cardíacas “no desfibrilables”: La asistolia, en la que no hay actividad eléctrica ni contracción en el corazón, y la actividad eléctrica sin pulso, que es más común. Ambas deben tratarse con reanimación cardiopulmonar, pero un desfibrilador externo automático no emitirá una descarga, ya que no ayudaría. La asistolia fuera del hospital casi siempre provoca la muerte.

La parada cardíaca es mucho menos probable de lo que mucha gente cree, lo cual es comprensible, ya que, según un estudio de populares series de televisión, la reanimación salvó la vida de un paciente en casi un 70% de las ocasiones, mientras que la tasa de supervivencia inmediata en la vida real (en el hospital) es aproximadamente la mitad. Fuera del hospital, la situación es mucho peor.

¿Se puede desfibrilarse un guisante?

La asistolia no debe confundirse con las pausas muy breves en la actividad eléctrica del corazón -incluso las que producen una línea plana temporal- que pueden producirse en ciertos ritmos anormales menos graves. La asistolia es diferente de las ocurrencias muy finas de la fibrilación ventricular, aunque ambas tienen un mal pronóstico, y la fibrilación ventricular fina no tratada conducirá a la asistolia. Deben descartarse el cableado defectuoso, la desconexión de electrodos y cables y las interrupciones de la alimentación.

Los pacientes en asistolia (a diferencia de los que tienen un “ritmo desfibrilable”, como la fibrilación ventricular gruesa o fina, o la taquicardia ventricular inestable que no produce pulso, que puede tratarse con desfibrilación) suelen presentar un pronóstico muy malo. La asistolia se encuentra inicialmente en sólo un 28% de los casos de parada cardiaca en pacientes hospitalizados,[3] pero sólo el 15% de ellos sobrevive, incluso con el beneficio de una unidad de cuidados intensivos, siendo la tasa menor (6%) para aquellos a los que ya se les han prescrito fármacos para la hipertensión arterial[4].

Comentarios

DEA significa desfibrilador externo automático, un dispositivo médico informatizado que analiza el ritmo cardíaco para detectar una parada cardíaca y administra una descarga eléctrica al corazón (desfibrilación) si es necesario. Si el DEA determina que es necesaria la desfibrilación, el dispositivo se prepara para la descarga y pide al reanimador que la active o, dependiendo del dispositivo, la administra automáticamente. Las indicaciones sonoras y/o visuales guían al usuario durante el proceso, lo que hace que el dispositivo sea muy fácil de usar. La descarga de un DEA es el tratamiento más eficaz para la parada cardiaca súbita.

Una persona que sufre una parada cardiaca súbita se colapsa, deja de respirar con normalidad y no responde en absoluto. Esto suele ocurrir porque el corazón desarrolla un ritmo anormal denominado fibrilación ventricular (FV) durante el cual el corazón tiembla y no bombea sangre. Si un DEA detecta una parada cardíaca por fibrilación ventricular, puede aplicar una descarga eléctrica al músculo cardíaco, aturdiendo momentáneamente el corazón y deteniendo toda actividad. De este modo, el corazón tiene la oportunidad de recuperar el ritmo normal y volver a bombear sangre.