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Por quer es importante tener un desfibrilador

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Por qué son importantes los desfibriladores

Cuando se produce una parada cardiaca súbita, un desfibrilador puede determinar realmente la diferencia entre la vida y la muerte. De hecho, cuando se utiliza un desfibrilador antes de que lleguen los paramédicos, las posibilidades de supervivencia pueden llegar al 70%.

Mucha gente subestima el valor de los desfibriladores, y aunque deberían estar ubicados tanto en espacios públicos como privados, lo que da miedo es que no lo estén. Actualmente no es obligatorio que los desfibriladores estén accesibles en zonas públicas o de alto riesgo.

Tener acceso a un desfibrilador en espacios públicos y poblados como lugares de trabajo, campos deportivos, centros comerciales y escuelas es vital, pero el conocimiento de cómo utilizar un desfibrilador no debería limitarse sólo a estas personas.

No necesita formación para utilizar uno de nuestros desfibriladores St John. La voz del entrenador de rescate y las indicaciones de texto en pantalla guían a los usuarios paso a paso a través del proceso de rescate. Sólo hay que seguir estas claras instrucciones habladas. Además, el desfibrilador no le dará una descarga a usted ni a la persona a menos que sea necesario.

Desfibrilación rápida

Disponer de un DEA (Desfibrilador Externo Automático) en su lugar de trabajo o comunidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Un DEA puede aumentar las posibilidades de supervivencia de una persona hasta en un 44%. Sin un DEA, las posibilidades de supervivencia disminuyen un 10% por cada minuto que pasa sin desfibrilación.

Los DEA modernos, como los modelos vendidos por St John, están diseñados para que los utilice una persona con poca o ninguna formación. Mediante indicaciones visuales y de voz, los DEA guían a los usuarios en una emergencia diagnosticando el ritmo cardíaco de la víctima y los DEA son importantes porque refuerzan la Cadena de Supervivencia.

Por qué son tan importantes los desfibriladores

Una de cada 7,4 personas en EE.UU. morirá de una parada cardiaca repentina, según el informe “Heart Disease and Stroke Statistics-2018 Update: A Report from the American Heart Association” publicado en AHA Journals. Sin embargo, las investigaciones muestran que un mayor acceso a los desfibriladores externos automáticos (DEA) podría salvar hasta 40.000 vidas cada año, según el Consejo Nacional de Seguridad.

Mientras que muchos estados y el gobierno federal han exigido la instalación de DEA en los edificios públicos, las empresas privadas han sido más lentas en adaptarse. La parada cardiaca súbita puede estar causada por un ataque al corazón, una electrocución o una asfixia, según la Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo (OSHA). Dado que la parada cardiaca súbita puede producirse en cualquier momento, la OSHA anima a las empresas a instalar DEA en el lugar de trabajo.

“Tener un DEA instalado en el lugar de trabajo aporta tranquilidad y capacidad para salvar vidas”, escribió Bob Risk, director de estrategia, seguridad, salud y preparación de Staples Business Advantage, en un artículo de 2016 titulado “Desfibriladores externos automáticos en el trabajo” para la revista Safety and Health.

Desfibrilador externo automático

Historia de los DEALa desfibrilación fue demostrada por primera vez en 1899 por Prevost y Batelli, dos fisiólogos de la Universidad de Ginebra (Suiza). Descubrieron que pequeñas descargas eléctricas podían inducir la fibrilación ventricular.

El primer uso de un desfibrilador en un ser humano fue en 1947 por Claude Beck, profesor de cirugía de la Universidad Case Western Reserve. Beck utilizó por primera vez la técnica de la desfibrilación con éxito en un niño de 14 años que estaba siendo operado de un defecto torácico congénito. En la década de 1960 se introdujeron desfibriladores portátiles para su uso en ambulancias. Hoy en día, los desfibriladores son la única forma probada de reanimar a una persona que ha sufrido una parada cardíaca y sigue en fibrilación ventricular o taquicardia ventricular persistente a la llegada de los socorristas.

La parada cardiaca súbita es un importante problema de salud pública y se calcula que afecta a unas 500.000 personas cada año. La parada cardiaca súbita puede afectar a cualquiera, por lo que es extremadamente importante estar preparado para responder rápidamente a una parada cardiaca súbita. Disponer de un desfibrilador externo automático (DEA) accesible para aplicar rápidamente una descarga que salve la vida suele suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Cuando una víctima sufre una parada cardiaca repentina, con un ritmo desfibrilable, cada minuto cuenta; cada minuto que pasa la víctima sin ser desfibrilada, las posibilidades de supervivencia disminuyen entre un 7% y un 10%. Sin embargo, tener un DEA instalado en su lugar puede permitir a los socorristas capacitados en el lugar, o a los socorristas cercanos, aplicar una terapia de desfibrilación que puede salvar la vida de forma rápida y eficaz.