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Para que sirve el desfibrilador electrico

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Desfibrilador monofásico y bifásico

Un desfibrilador (a veces llamado “defib”, o DEA (si se trata de un desfibrilador externo automático) puede salvar la vida de una persona si sufre una parada cardíaca. Cuanto antes se utilice un desfibrilador, mayores serán las posibilidades de supervivencia de la persona.

Desfibriladores externos automáticos (DEA): Se encuentran en lugares públicos y pueden ser utilizados por cualquier persona en caso de emergencia. Te guían en cada paso del proceso. No dan una descarga eléctrica a la persona a menos que sea necesario, por lo que no puedes dañar a nadie al utilizar un DEA. Algunos modelos le piden que pulse un botón para aplicar la descarga, y otros modelos la aplican automáticamente.

Desfibriladores cardioversores implantables (DCI): Son desfibriladores que se colocan quirúrgicamente dentro del cuerpo. Están diseñados para las personas que corren un alto riesgo de sufrir un problema de ritmo cardíaco que ponga en peligro su vida (por ejemplo, las que han sufrido un infarto reciente o las que padecen determinadas enfermedades).

Suelen estar en el vestíbulo o en la sala de personal en el caso de los centros más pequeños y están claramente señalizados. St John Ambulance Australia tiene una aplicación para iPhone, Resuscitate, que le ayuda a encontrar desfibriladores de acceso público que estén cerca de usted. Puede descargar la aplicación en la tienda de iTunes.

Moneda Aed

Historia de los DEALa desfibrilación fue demostrada por primera vez en 1899 por Prevost y Batelli, dos fisiólogos de la Universidad de Ginebra (Suiza). Descubrieron que pequeñas descargas eléctricas podían inducir la fibrilación ventricular.

El primer uso de un desfibrilador en un ser humano fue en 1947 por Claude Beck, profesor de cirugía de la Universidad Case Western Reserve. Beck utilizó por primera vez la técnica de la desfibrilación con éxito en un niño de 14 años que estaba siendo operado de un defecto torácico congénito. En la década de 1960 se introdujeron desfibriladores portátiles para su uso en ambulancias. Hoy en día, los desfibriladores son la única forma probada de reanimar a una persona que ha sufrido una parada cardíaca y sigue en fibrilación ventricular o taquicardia ventricular persistente a la llegada de los socorristas.

La parada cardiaca súbita es un importante problema de salud pública y se calcula que afecta a unas 500.000 personas cada año. La parada cardiaca súbita puede afectar a cualquiera, por lo que es extremadamente importante estar preparado para responder rápidamente a una parada cardiaca súbita. Disponer de un desfibrilador externo automático (DEA) accesible para aplicar rápidamente una descarga que salve la vida suele suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Cuando una víctima sufre una parada cardiaca repentina, con un ritmo desfibrilable, cada minuto cuenta; cada minuto que pasa la víctima sin ser desfibrilada, las posibilidades de supervivencia disminuyen entre un 7% y un 10%. Sin embargo, tener un DEA instalado en su lugar puede permitir a los socorristas capacitados en el lugar, o a los socorristas cercanos, aplicar una terapia de desfibrilación que puede salvar vidas de forma rápida y eficaz.

Cómo funciona un desfibrilador

Los desfibriladores externos automáticos (DEA) son dispositivos portátiles que salvan vidas y están diseñados para tratar a las personas que sufren una parada cardíaca repentina, una condición médica en la que el corazón deja de latir de forma repentina e inesperada.

Los DEA son dispositivos portátiles que salvan vidas y están diseñados para tratar a las personas que sufren una parada cardiaca repentina, una condición médica en la que el corazón deja de latir de forma repentina e inesperada. El sistema de DEA incluye accesorios, como una batería y electrodos de almohadilla, que son necesarios para que el DEA detecte e interprete un electrocardiograma y administre una descarga eléctrica. Hay dos tipos principales de DEA: los de acceso público y los de uso profesional.

Desfibrilador externo automático

Disponer de un DEA (Desfibrilador Externo Automático) en su lugar de trabajo o comunidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Un DEA puede aumentar las posibilidades de supervivencia de una persona hasta en un 44%. Sin un DEA, las posibilidades de supervivencia disminuyen un 10% por cada minuto que pasa sin desfibrilación.

Los DEA modernos, como los modelos vendidos por St John, están diseñados para que los utilice una persona con poca o ninguna formación. Mediante indicaciones visuales y de voz, los DEA guían a los usuarios en una emergencia diagnosticando el ritmo cardíaco de la víctima y los DEA son importantes porque refuerzan la Cadena de Supervivencia.