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Lugar colocacion parches del desfibrilador

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Desfibrilador Zoll serie r

La colocación correcta de los electrodos del DEA es esencial para garantizar que el desfibrilador funcione correctamente y evitar daños indebidos al paciente. Sin embargo, la colocación correcta varía entre los niños y los adultos, y hay algunas situaciones únicas en las que no se aplican las reglas generales.

Los adultos mayores son el grupo más propenso a sufrir una parada cardíaca. Por ello, aunque la mayoría de los DEA tienen una configuración para niños o son compatibles con almohadillas para niños, estos dispositivos suelen venir equipados con almohadillas para adultos como accesorio por defecto.

Por lo general, el kit del desfibrilador le indicará dónde colocar los electrodos en los adultos mediante indicaciones sonoras y diagramas visuales. Sin embargo, la regla general es colocar un parche en la parte superior derecha del pecho del paciente y el otro en la parte inferior izquierda del pecho del paciente (o en el lado izquierdo de la caja torácica). Esto crea una vía a través del músculo cardíaco que permite que el dispositivo dé una descarga al corazón.

Los bebés menores de un año tienen más probabilidades de sufrir una parada cardíaca debido a una obstrucción de las vías respiratorias o de los pulmones que a un problema cardíaco. Sin embargo, un error común es confundir una emergencia por asfixia con una parada cardíaca. Por ello, hay que observar al bebé con atención y, si no se está asfixiando claramente (en cuyo caso hay que aplicar primero las medidas de asfixia) y se dispone de un DEA, utilizar el DEA en el bebé que no respira y no tiene pulso palpable será su mejor oportunidad de sobrevivir, incluso si el atragantamiento fue la causa inicial.

Posición antero-lateral

Resumen El desarrollo de un sistema de electrodos ha sido una parte integral del desarrollo del desfibrilador implantable durante las dos últimas décadas. Los primeros sistemas de electrodos evaluados incluían el catéter multielectrodo del ventrículo derecho para desfibrilación y detección, así como la combinación de un muelle intravascular y un electrodo de parche epicárdico [1]. La investigación y el desarrollo posteriores han dado lugar al desarrollo de sucesivas generaciones de sistemas de electrodos endocárdicos y epicárdicos. Éstos han sido diseñados para suministrar una variedad de patrones de descarga, en diferentes localizaciones intracardíacas y extracardíacas. Aunque la mayoría de los sistemas de electrodos evaluados clínicamente han utilizado un electrodo epicárdico solo o en combinación con un electrodo intravascular, la tendencia hacia los sistemas de electrodos de desfibrilación endocárdicos está ganando terreno. En general, se prefiere este último enfoque por diversas razones.Palabras claveEstas palabras clave fueron añadidas por máquina y no por los autores. Este proceso es experimental y las palabras clave pueden actualizarse a medida que el algoritmo de aprendizaje mejore.

Cadena cardíaca de supervivencia

Nunca se ha abordado la colocación óptima del segundo cable de desfibrilación en un sistema de dos cables. Hemos revisado retrospectivamente los datos de 33 pacientes con una edad media de 59,2 años (rango de 41 a 78 años), predominantemente varones (n = 29), a los que se implantó un desfibrilador cardioversor (DAI) para el tratamiento de una taquicardia ventricular (n = 19) o una fibrilación ventricular (n = 14). En todos los pacientes se intentó implantar un dispositivo CDI endovenoso (sólo cables, sin parche subcutáneo). En el grupo I (n = 18) el ánodo de desfibrilación, un cable unipolar independiente, se colocó en la posición común, la vena cava superior. En el grupo II (n = 15) el cable se colocó en la vena subclavia izquierda. Para la implantación del dispositivo CDI se requerían al menos dos descargas consecutivas que revirtieran la fibrilación ventricular con energías < o = 24 J. Todas las descargas fueron monofásicas. La tasa de éxito de la desfibrilación endovenosa fue significativamente mayor en el grupo II que en el grupo I (67% frente a 28%, p < 0,05). Así pues, se pudo demostrar que la posición del ánodo de desfibrilación puede influir en la eficacia de la desfibrilación en los sistemas de CDI transvenoso. Se necesitan ensayos prospectivos aleatorios para investigar la posición óptima del segundo electrodo de desfibrilación, que puede adquirir una importancia creciente en cuanto se disponga de CDI de doble cámara.

Estimulación externa

La parada cardíaca en bebés y niños se debe principalmente a un fallo respiratorio, no a un fallo cardíaco. La prioridad es establecer y mantener una vía aérea despejada y proporcionar respiración y circulación. Los DEA pueden utilizarse en niños de 1 a 8 años de edad. Lo ideal es utilizar DEA equipados con electrodos y cables para niños. Si no se dispone de electrodos para niños, se pueden utilizar electrodos para adultos. Siga las instrucciones del fabricante para la colocación de los electrodos pediátricos.

Los electrodos del DEA no deben colocarse sobre parches de medicación transdérmica (por ejemplo, un parche de nitroglicerina, nicotina, medicación para el dolor, terapia de sustitución hormonal o medicación antihipertensiva), ya que el parche puede bloquear la transferencia de la energía al corazón y causar pequeñas quemaduras en la piel. Con una mano enguantada, retire los parches del pecho y limpie la zona antes de colocar los electrodos.

La víctima puede tener un marcapasos o un desfibrilador cardioversor implantado en la zona del pecho donde se pretende colocar uno de los electrodos. Si observa una pequeña cicatriz y un bulto del tamaño de una caja de cerillas en el pecho, vuelva a colocar los electrodos a una distancia mínima de 2,5 cm (1 pulgada). Si el DCI ya está en secuencia de descarga (por ejemplo, los músculos del paciente se contraen de forma similar a la observada durante la desfibrilación externa), deje pasar de 30 a 60 segundos para que el DCI complete el ciclo de tratamiento antes de administrar una descarga desde el DEA.