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Funcionamiento de un desfibrilador portatil

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Cómo funciona un desfibrilador

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo médico diseñado para analizar el ritmo cardíaco y administrar una descarga eléctrica a las víctimas de una fibrilación ventricular para restablecer el ritmo cardíaco a la normalidad. La fibrilación ventricular es el ritmo cardíaco descoordinado más frecuentemente responsable de la parada cardíaca súbita. La parada cardiaca súbita se produce cuando tiene lugar una fibrilación ventricular o cuando el corazón deja de latir por completo. Sin atención médica, la víctima se desploma, pierde el conocimiento, no responde y muere. Muchas víctimas no tienen antecedentes de enfermedades cardíacas y se ven afectadas sin previo aviso. Las posibilidades de sobrevivir a la muerte súbita cardíaca disminuyen entre un 7 y un 10 por ciento por cada minuto que pasa sin que se realice una reanimación cardiopulmonar o una desfibrilación inmediata. Después de 10 minutos, la reanimación rara vez tiene éxito.

Desfibrilador cardioversor implantable

La parada cardiaca súbita se produce cuando el corazón deja de bombear sangre de forma repentina e inesperada. Puede ocurrirle a cualquiera, en cualquier momento, y los signos son el colapso repentino y la pérdida inmediata de conciencia.

A diferencia de los infartos, que se producen por la obstrucción de una arteria del corazón, la parada cardiaca súbita se produce por un mal funcionamiento del sistema eléctrico del corazón. Esto produce ritmos cardíacos anormales, llamados arritmias, que hacen que el corazón no pueda bombear sangre.

Un DEA es un tipo de desfibrilador informatizado que analiza automáticamente el ritmo cardíaco de las personas que sufren una parada cardíaca. Cuando es apropiado, administra una descarga eléctrica al corazón para restablecer su ritmo normal.    La conversión de una arritmia ventricular a su ritmo normal mediante una descarga eléctrica se denomina desfibrilación.

El personal de emergencias suele estar equipado y capacitado para utilizar los DEA. Algunas personas con enfermedades cardíacas subyacentes pueden tener un mayor riesgo de sufrir una parada cardíaca súbita. Su proveedor de atención médica puede indicarle si debe considerar la posibilidad de utilizar un DEA en casa.

Por qué un aed es seguro y fácil de usar

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo electrónico portátil que diagnostica automáticamente las arritmias cardíacas potencialmente mortales de la fibrilación ventricular (FV) y la taquicardia ventricular sin pulso,[1] y es capaz de tratarlas mediante la desfibrilación, la aplicación de electricidad que detiene la arritmia, permitiendo al corazón restablecer un ritmo eficaz.

Gracias a sus sencillos comandos sonoros y visuales, los DEA están diseñados para que sean fáciles de usar para los profanos, y su uso se enseña en muchas clases de primeros auxilios, primeros auxilios certificados y reanimación cardiopulmonar (RCP) de nivel básico[2].

La versión portátil del desfibrilador fue inventada a mediados de la década de 1960 por Frank Pantridge en Belfast, Irlanda del Norte, y el primer desfibrilador automático de uso público fue fabricado por la Cardiac Resuscitation Company a finales de la década de 1970. La unidad se lanzó con el nombre de Heart-Aid[3].

Un desfibrilador externo automático se utiliza en casos de arritmias cardíacas potencialmente mortales que provocan una parada cardíaca repentina, que no es lo mismo que un infarto. Los ritmos que tratará el dispositivo suelen limitarse a:

Cpr

Si eres un amante de las series médicas de televisión, seguro que has oído la frase “carga 200… carga 300… ¡despeja!”. Seguro que has visto esa escena en la que los médicos y otros facultativos luchan por salvar la vida de un paciente. Este tipo de vistas no sólo existen en las películas; son escenarios de la vida real representados como películas.

Si es usted nuevo en este tema, quizá se pregunte qué es un desfibrilador. Cuando el corazón sufre una parada cardíaca repentina, entra en un modo de temblor, que se denomina “fibrilación ventricular”.

Los profesionales médicos de los hospitales y los paramédicos de las ambulancias suelen utilizar desfibriladores externos manuales. A modo de comparación, los desfibriladores externos automáticos se colocan sobre todo para el acceso del público en lugares públicos como lugares de trabajo, estaciones de tren, etc. Ambos pueden lograr el mismo propósito: provocar la desfibrilación del corazón.

Sin embargo, el DEA es más cómodo y conveniente para que lo utilicen personas sin formación médica. A diferencia de los desfibriladores externos manuales, suelen venir acompañados de un par de electrodos adhesivos, así como de un sistema informático que analiza el ritmo cardíaco y que indica el nivel adecuado de descarga eléctrica que hay que aplicar [1].