En que centros son aconsejables el desfibrilador

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Cómo funciona un desfibrilador

¿Qué es un DCI? Los desfibriladores cardioversores implantables (DCI) son dispositivos que salvan la vida de los pacientes con alto riesgo de taquicardia o fibrilación ventricular.Una taquicardia es un latido muy rápido, de más de 100 latidos por minuto. Durante la taquicardia de los ventrículos -las dos cámaras principales del corazón- el corazón late demasiado rápido para bombear suficiente sangre al cuerpo. Esto supone una amenaza para la vida y puede provocar una fibrilación ventricular. Durante la fibrilación ventricular, las cámaras del corazón ya no pueden contraerse. Esto provoca una parada cardíaca en cuestión de minutos -el corazón deja de latir de forma repentina e inesperada- y es una de las causas más comunes de muerte cardíaca súbita. La única forma de detener la fibrilación ventricular es la desfibrilación. Mediante una descarga eléctrica, la desfibrilación interrumpe la taquicardia, permitiendo que el corazón reinicie su actividad a un ritmo normal. Las personas que no tienen un DCI pueden ser desfibriladas externamente en caso de emergencia. Los DAI ofrecen a los pacientes con alto riesgo de taquicardia o fibrilación ventricular la mejor protección contra estos eventos potencialmente mortales. Un desfibrilador implantable funciona las veinticuatro horas del día para detectar automáticamente las irregularidades en los latidos del corazón y administrar el tratamiento adecuado. Detiene la taquicardia y la fibrilación potencialmente mortales con una terapia de estimulación o descargas eléctricas relativamente débiles e indoloras. Para implantar un DCI es necesaria una pequeña intervención quirúrgica.

Desfibrilador monofásico julios

La Asociación Americana del Corazón (AHA) informó en 2018 que hay más de 356,000 paros cardíacos fuera del hospital anualmente en los Estados Unidos, casi el 90% de los cuales son fatales. La muerte puede producirse en cuestión de minutos a causa de un paro cardíaco si no se toman inmediatamente las medidas adecuadas -como la realización de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso de un desfibrilador externo automático (DEA)- para dar una descarga al corazón y restablecer un ritmo cardíaco normal. El personal no médico formado puede utilizar los DEA, que son dispositivos médicos electrónicos simplificados y portátiles, para tratar a una persona en parada cardíaca mediante indicaciones de voz, luces y mensajes de texto que guían al interviniente por los pasos a seguir. Un análisis de los Institutos Nacionales de la Salud calcula que 18.000 estadounidenses sufren paradas cardíacas con descargas fuera de los hospitales y en público con testigos. Calculan que cada año se salvan 1.700 vidas si los transeúntes utilizan un DEA en lugar de esperar a que los servicios médicos de emergencia apliquen una descarga al corazón.

La parada cardiaca súbita se produce cuando el corazón fibrila, o experimenta una actividad eléctrica caótica y anormal que hace que el corazón se estremezca sin control. Es distinto de un ataque cardíaco, que se produce cuando el suministro de sangre a una parte del músculo cardíaco se reduce gravemente o se interrumpe a causa de una obstrucción, aunque ambas condiciones están relacionadas. A diferencia de un infarto, la parada cardíaca hace que el corazón deje de latir de forma inesperada y la persona sólo tiene minutos de vida si no recibe tratamiento. Los DEA pueden aumentar las tasas de supervivencia. Según la AHA, 9 de cada 10 víctimas de paradas cardíacas que reciben una descarga de un DEA en el primer minuto viven.

Desfibrilador externo automático

Si ha visto alguna vez una serie médica en la televisión, es probable que haya visto a un profesional sanitario devolver la vida a una persona con una descarga eléctrica que grita: “Despejen”, antes de aplicar una descarga eléctrica en el pecho de la persona para que el corazón vuelva a latir.

La máquina que se utiliza se llama desfibrilador, y su uso no se limita al ámbito hospitalario. Los dispositivos denominados desfibriladores externos automáticos (DEA) pueden utilizarse en el hogar y en las escuelas, y también se encuentran en numerosos lugares públicos. Estos dispositivos ligeros y portátiles se pueden adquirir sin receta médica.

Las personas con enfermedades cardíacas graves que corren el riesgo de sufrir una parada cardíaca repentina pueden considerar la posibilidad de tener un DEA. Pero los DEA sólo pueden reanimar a personas con un tipo específico de ritmo cardíaco irregular. Hable con su médico para saber si la posesión de un DEA podría ayudarle a salvar su vida.

Los DEA se utilizan para reanimar a las personas que sufren una parada cardiaca repentina. Esto suele ocurrir cuando una interrupción de la actividad eléctrica del corazón provoca un latido cardíaco peligrosamente rápido (taquicardia ventricular) o un latido cardíaco rápido e irregular (fibrilación ventricular). Cualquiera de estos ritmos cardíacos irregulares impide que el corazón bombee eficazmente y puede provocar su parada.

Comentarios

La desfibrilación es un tratamiento para las arritmias cardíacas potencialmente mortales, concretamente la fibrilación ventricular (V-Fib) y la taquicardia ventricular no perfusional (V-Tach).[1][2] Un desfibrilador suministra una dosis de corriente eléctrica (a menudo denominada contrachoque) al corazón. Aunque no se comprende del todo, este proceso despolariza una gran parte del músculo cardíaco, poniendo fin a la arritmia. Posteriormente, el marcapasos natural del cuerpo en el nódulo sinoauricular del corazón es capaz de restablecer el ritmo sinusal normal[3] Un corazón en asistolia (línea plana) no puede reiniciarse con un desfibrilador, sino que se trataría con reanimación cardiopulmonar (RCP).

A diferencia de la desfibrilación, la cardioversión eléctrica sincronizada es una descarga eléctrica administrada en sincronía con el ciclo cardíaco[4] Aunque la persona puede seguir estando en estado crítico, la cardioversión suele tener como objetivo poner fin a las arritmias cardíacas de mala perfusión, como la taquicardia supraventricular[1][2].

Los desfibriladores pueden ser externos, transvenosos o implantados (desfibrilador cardioversor implantable), según el tipo de dispositivo que se utilice o necesite[5] Algunas unidades externas, conocidas como desfibriladores externos automáticos (DEA), automatizan el diagnóstico de los ritmos tratables, lo que significa que los socorristas o transeúntes pueden utilizarlos con éxito con poca o ninguna formación[2].