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Ambulancia cardíaca San Juan

Los agentes de policía de nuestro país han jurado proteger y servir. Si bien esto incluye proteger al público de amenazas externas, también puede implicar la intervención en caso de una emergencia médica repentina. Cada año, más de 350.000 estadounidenses sufren una parada cardiaca súbita, lo que significa que la necesidad de disponer de desfibriladores externos automáticos (DEA) en los coches y comisarías de policía es primordial.

Los agentes de policía suelen comprar desfibriladores externos automáticos al por mayor, ya que les permite equipar cada vehículo con su propio dispositivo de desfibrilación. Los agentes pasan la mayor parte de su tiempo atendiendo emergencias fuera de la comisaría, por lo que cada vehículo requiere sus propios suministros de emergencia.

Por ejemplo, si reciben una llamada sobre una parada cardíaca pero los paramédicos están a 10 minutos de distancia, las unidades cercanas pueden proporcionar la RCP y la descarga eléctrica que salvan vidas con un DEA. Todos los agentes deberían tener formación en soporte vital básico y acceso a un DEA en funcionamiento, porque cada segundo es importante.

La parada cardiaca súbita (PCS) puede producirse en cualquier momento. Aunque los hombres mayores son las víctimas más comunes, puede ocurrirle a cualquiera. Cuando ocurre, la víctima suele morir en cuestión de minutos si no se le practica la RCP y la desfibrilación. Cuando se adoptan inmediatamente medidas para salvar la vida, hasta el 90% de las personas que sufren una parada cardiaca pueden recuperarse. ¿Están sus agentes preparados para responder a la llamada?

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La siguiente información ha sido extraída de la Cruz Roja Americana, “Workplace Training, Standard First Aid Instructor’s Manual”, Stay Well, Boston MA, 1999, y está destinada únicamente a fines informativos. Esta información no debe utilizarse en lugar de un curso de formación sobre DEA certificado. No intente utilizar un DEA sin realizar el curso de formación correspondiente.

DEA significa Desfibrilador Externo Automático. Un DEA analiza el ritmo cardíaco y le indica al socorrista que aplique una descarga a la víctima de una parada cardíaca repentina. Esta descarga, denominada desfibrilación, puede ayudar al corazón a restablecer un ritmo eficaz. Los estudios han demostrado que la desfibrilación temprana aumenta las posibilidades de supervivencia de la víctima de una parada cardiaca súbita. Cada minuto que se retrasa la desfibrilación reduce las posibilidades de supervivencia en un 10% aproximadamente.

Sí, todos los DEA necesitan un mantenimiento regular. El mantenimiento incluye la comprobación y el cambio de las baterías y de los cables y almohadillas de los electrodos. Siga siempre las instrucciones del fabricante para el mantenimiento del DEA en su lugar de trabajo.

Desfibrilador AED Powerheart G3 Plus Demostración de usuario Cardiacos del Reino Unido

Es posible que lea u oiga hablar de varias personas o fabricantes que se atribuyen la invención del desfibrilador, por lo que hemos pensado que presentar una historia objetiva podría aportar algo de claridad al asunto. La historia del desfibrilador se remonta a más de 100 años atrás.

Los desfibriladores fueron demostrados por primera vez en 1899 por Jean-Louis Prévost y Frédéric Batelli, dos fisiólogos de la Universidad de Ginebra (Suiza). Descubrieron que pequeñas descargas eléctricas podían inducir la fibrilación ventricular en los perros, y que cargas más grandes revertirían la condición.

El desfibrilador externo tal y como se conoce hoy en día fue inventado por el ingeniero eléctrico William Kouwenhoven en 1930. William estudió la relación entre las descargas eléctricas y sus efectos en el corazón humano cuando era estudiante de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Johns Hopkins.

La observación de Kouwenhoven fue recogida por un cirujano cardíaco pionero, Claude Beck, en los Hospitales Universitarios de Cleveland. Empezó a administrar CA directamente a los corazones expuestos de los animales que había puesto en fibrilación ventricular. Beck podría haber continuado metódicamente con sus experimentos con animales, si no fuera porque en 1947 el corazón de un paciente de 14 años se detuvo durante una operación. Desesperado, Beck ordenó que subieran su unidad de investigación del sótano del hospital. Este sencillo desfibrilador consistía en un transformador para aislar al paciente del suministro de corriente alterna de 110 voltios, una resistencia variable para limitar la corriente a un valor seguro para el corazón y dos cucharas metálicas con asas de madera para dar la sacudida al corazón expuesto.

Cómo utilizar un desfibrilador (DEA) – Formación en primeros auxilios

Disponer de un DEA (Desfibrilador Externo Automático) en su lugar de trabajo o comunidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Un DEA puede aumentar las posibilidades de supervivencia de una persona hasta en un 44%. Sin un DEA, las posibilidades de supervivencia disminuyen un 10% por cada minuto que pasa sin desfibrilación.

Los DEA modernos, como los modelos vendidos por St John, están diseñados para que los utilice una persona con poca o ninguna formación. Mediante indicaciones visuales y de voz, los DEA guían a los usuarios en una emergencia diagnosticando el ritmo cardíaco de la víctima y los DEA son importantes porque refuerzan la Cadena de Supervivencia.