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Desfibrilador implantable zonas de terapia

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Desfibrilador cardioversor implantable deutsch

ResumenEn 1980, el Dr. Michel Mirowski y su equipo insertaron el primer desfibrilador cardioversor implantable (DCI) en un paciente. En un principio, el tratamiento con DCI no gozaba de gran aceptación y muchos médicos consideraban que esta terapia no era ética. Los grandes ensayos de prevención secundaria y primaria, que demostraron el efecto beneficioso del tratamiento con DCI en pacientes seleccionados, no sólo sobre la muerte arrítmica sino también sobre la mortalidad por todas las causas, estimularon un rápido crecimiento del número de implantes y aumentaron la aceptación por parte de pacientes y médicos. Las mejoras en el tamaño y el peso, la capacidad de discriminación de las arritmias, la tecnología de las baterías, la forma y la salida de las descargas, la capacidad de monitorización y la tecnología de los electrodos del desfibrilador acabaron por dar lugar al gran número actual de implantes anuales. Hoy en día, casi 40 años después de la concepción del DCI y 25 años después del primer implante en humanos, la terapia con DCI es el tratamiento de elección para los pacientes con riesgo de arritmias potencialmente mortales, ya sea como prevención secundaria o primaria. Además, con la adición más reciente de la terapia de resincronización al tratamiento estándar con CDI, se ha hecho posible tratar a determinados pacientes con síntomas avanzados de insuficiencia cardíaca y reducir el riesgo de muerte súbita.

Directrices de implantación del Icd

Métodos: Ochenta y dos pacientes de prevención primaria recibieron un CDI por miocardiopatía isquémica (MCI, n = 41) y miocardiopatía no isquémica (MNE, n = 40) con un seguimiento de 4,8 años. Un paciente tenía indicaciones mixtas de MCI/MNI. Las arritmias ventriculares se evaluaron mediante electrogramas intracardiacos. El análisis estadístico comparó la población total y los grupos de MCI y MNE utilizando Kaplan-Meier para la supervivencia, la regresión de Cox para los predictores de mortalidad y la regresión logística binaria para los predictores de arritmias ventriculares (p < 0,05).

Resultados: Los principales factores de riesgo fueron la hipercolesterolemia (70,7%), la hipertensión (47,6%) y la obesidad (41,5%). La apnea obstructiva del sueño (AOS) grave se encontró exclusivamente en los pacientes con NICM (23,7%, p = 0,001). La mortalidad fue del 30,5% tras 4,8 años. La mayoría de los pacientes (n=67) no tenían arritmias ventriculares sostenidas, pero el 28% recibió tratamiento (n = 23), el 18,51% fue apropiado (n = 15) y el 13,9% inapropiado (n = 11). Los pacientes que recibieron ≥2 incidencias de descargas inapropiadas tenían 18 veces más probabilidades de morir (p = 0,013). El DCI evitó tres muertes súbitas (3,7%).

Terapia de resincronización cardíaca

Se calcula que en EE.UU. entre 180.000 y 450.000 pacientes al año sufrirán un episodio de muerte súbita cardíaca (MSC), y la MSC puede ser también la primera manifestación de una enfermedad cardíaca.1 El desfibrilador cardioversor implantable (DCI) se inventó como un método novedoso para el tratamiento de la MSC. Antes del desarrollo de los DAI, se utilizaban medicamentos antiarrítmicos para tratar a los pacientes con riesgo de sufrir una MSC. Varios ensayos históricos, como el Cardiac Arrhythmia Suppression Trial (CAST) realizado en la década de 1980, pusieron de manifiesto la inadecuación de los medicamentos para el tratamiento de los pacientes con riesgo de MSC.2,3 Desde el primer implante en 1980, los CDI se han vuelto más complejos y sofisticados y ahora se consideran una opción esencial para el tratamiento de la MSC.

Con la llegada de la unidad de cuidados coronarios en la década de 1960, las tasas de mortalidad tras un infarto de miocardio (IM) disminuyeron.4 Esta reducción de la mortalidad fue multifactorial, pero en gran parte se debió a un personal de enfermería dedicado, a la intensa monitorización de los pacientes y a la detección y desfibrilación tempranas de las arritmias malignas.4-6 En la década de 1970 se concibió y desarrolló un dispositivo implantado que podía desfibrilarse de las arritmias ventriculares malignas. Un equipo de investigadores dirigido por Michel Mirowski, William Staewen y Morton Mower, del Hospital Sinaí, fabricó un prototipo adecuado para realizar pruebas in vivo. En 1980, implantaron con éxito los CDI en tres pacientes que sufrían fibrilación ventricular (FV).7,8 Aunque fueron recibidos con escepticismo al principio, los CDI han madurado rápidamente hasta convertirse en una terapia establecida con beneficios consistentes, incluyendo la mejora de la supervivencia, como se ha identificado en varios ensayos clínicos de referencia.

Indicaciones para la implantación de icd

Aunque los desfibriladores cardioversores implantables convencionales (DCI) han demostrado su eficacia en la prevención de la muerte súbita cardíaca (MSC), todavía parecen estar limitados por complicaciones agudas y a largo plazo no triviales. La reciente aparición de un CDI totalmente subcutáneo (CDI-S) representa un paso más en la evolución de la tecnología de desfibrilación hacia un enfoque menos invasivo. Esta revisión destaca algunas cuestiones históricas y actuales relacionadas con el DCI-S, que puede ofrecer una opción terapéutica viable en pacientes seleccionados con alto riesgo de sufrir una MSC y en los que no es necesaria la estimulación. Tras las aprobaciones de la Marca CE y de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), el S-ICD se está implantando en todo el mundo con datos clínicos crecientes sobre su seguridad y eficacia (el Registro EFFORTLESS). La nueva generación de S-ICD recientemente desarrollada (EMBLEM, Boston Scientific) presenta características favorables, como un dispositivo más pequeño, mayor longevidad y compatibilidad con la monitorización a distancia. Otras innovaciones en el sistema de S-ICD y la posible integración con la estimulación sin cable pueden desempeñar un papel importante en la terapia de desfibrilación y la prevención de la ECM en un futuro próximo.