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Desfibrilador externo automatico fibrilacion ventricular fina

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Desfibrilador externo automático

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo electrónico portátil que diagnostica automáticamente las arritmias cardíacas potencialmente mortales de la fibrilación ventricular (FV) y la taquicardia ventricular sin pulso,[1] y es capaz de tratarlas mediante la desfibrilación, la aplicación de electricidad que detiene la arritmia, permitiendo al corazón restablecer un ritmo eficaz.

Gracias a sus sencillos comandos sonoros y visuales, los DEA están diseñados para que sean fáciles de usar para los profanos, y su uso se enseña en muchas clases de primeros auxilios, primeros auxilios certificados y reanimación cardiopulmonar (RCP) de nivel básico[2].

La versión portátil del desfibrilador fue inventada a mediados de la década de 1960 por Frank Pantridge en Belfast, Irlanda del Norte, y el primer desfibrilador automático de uso público fue fabricado por la Cardiac Resuscitation Company a finales de la década de 1970. La unidad se lanzó con el nombre de Heart-Aid[3].

Un desfibrilador externo automático se utiliza en casos de arritmias cardíacas potencialmente mortales que provocan una parada cardíaca repentina, que no es lo mismo que un infarto. Los ritmos que tratará el dispositivo suelen limitarse a:

Aed español

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo médico diseñado para analizar el ritmo cardíaco y administrar una descarga eléctrica a las víctimas de una fibrilación ventricular para restablecer el ritmo cardíaco a la normalidad. La fibrilación ventricular es el ritmo cardíaco descoordinado más frecuentemente responsable de la parada cardíaca súbita. La parada cardiaca súbita se produce cuando tiene lugar una fibrilación ventricular o cuando el corazón deja de latir por completo. Sin atención médica, la víctima se desploma, pierde el conocimiento, no responde y muere. Muchas víctimas no tienen antecedentes de enfermedades cardíacas y se ven afectadas sin previo aviso. Las posibilidades de sobrevivir a la muerte súbita cardíaca disminuyen entre un 7 y un 10 por ciento por cada minuto que pasa sin que se realice una reanimación cardiopulmonar o una desfibrilación inmediata. Después de 10 minutos, la reanimación rara vez tiene éxito.

Cronología de la historia del desfibrilador

ResumenLa fibrilación ventricular es un tipo de ritmo cardíaco anormal (arritmia). Durante la fibrilación ventricular, las señales cardíacas desorganizadas hacen que las cámaras inferiores del corazón (ventrículos) se muevan (tiemblen) inútilmente. Como resultado, el corazón no bombea sangre al resto del cuerpo.

El tratamiento de emergencia de la fibrilación ventricular incluye la reanimación cardiopulmonar (RCP) y descargas al corazón con un dispositivo llamado desfibrilador externo automático (DEA). Para prevenir los episodios de fibrilación ventricular pueden recomendarse medicamentos, dispositivos implantados o cirugía.

En un ritmo cardíaco normal, las señales eléctricas viajan desde las cámaras superiores del corazón (aurículas) hasta las cámaras inferiores (ventrículos), haciendo que los ventrículos se contraigan y bombeen sangre. En la fibrilación ventricular, las señales eléctricas rápidas e irregulares hacen que los ventrículos tiemblen inútilmente en lugar de bombear sangre.

El ritmo del corazón está normalmente controlado por un marcapasos natural (el nódulo sinusal) situado en la cámara superior derecha (aurícula). El nódulo sinusal envía señales eléctricas que normalmente inician cada latido. Estas señales eléctricas se desplazan por las aurículas, haciendo que los músculos del corazón se contraigan y bombeen sangre a los ventrículos.

Compañeros de cardio

Si ha visto alguna vez una serie médica en la televisión, es probable que haya visto a alguien que recibe una descarga eléctrica que le devuelve a la vida por parte de un profesional sanitario que grita: “Despejen” antes de aplicar una descarga eléctrica en el pecho de la persona para que el corazón vuelva a latir.

La máquina que se utiliza se llama desfibrilador, y su uso no se limita al ámbito hospitalario. Los dispositivos denominados desfibriladores externos automáticos (DEA) pueden utilizarse en casa y en las escuelas, y también se encuentran en numerosos lugares públicos. Estos dispositivos ligeros y portátiles se pueden adquirir sin receta médica.

Las personas con enfermedades cardíacas graves que corren el riesgo de sufrir una parada cardíaca repentina pueden considerar la posibilidad de tener un DEA. Pero los DEA sólo pueden reanimar a personas con un tipo específico de ritmo cardíaco irregular. Hable con su médico para saber si la posesión de un DEA podría ayudarle a salvar su vida.

Los DEA se utilizan para reanimar a las personas que sufren una parada cardiaca repentina. Esto suele ocurrir cuando una interrupción de la actividad eléctrica del corazón provoca un latido cardíaco peligrosamente rápido (taquicardia ventricular) o un latido cardíaco rápido e irregular (fibrilación ventricular). Cualquiera de estos ritmos cardíacos irregulares impide que el corazón bombee eficazmente y puede provocar su parada.