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Datos de uso de desfibriladores

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Aprenda a utilizar un desfibrilador de acceso público

Un desfibrilador (también llamado defib) es un pequeño dispositivo eléctrico que proporciona una descarga controlada al corazón, en caso de una arritmia potencialmente mortal llamada fibrilación ventricular. El tipo más común de desfibrilador es el DEA (desfibrilador externo automático).

Un DEA totalmente automático como el Schiller Defisign Life está diseñado para ser el primero en llegar al lugar de una parada cardíaca.    Si el paciente tiene un ritmo desfibrilable, el desfibrilador administra automáticamente una descarga sin que se requiera ninguna otra intervención del usuario que no sea la colocación de las almohadillas en el paciente.

Hay una gran diferencia entre un ataque cardíaco y una parada cardíaca repentina. Un infarto se produce cuando se obstruyen los conductos del cuerpo que bombean la sangre hacia y desde el corazón. Una parada cardíaca se produce cuando el corazón se detiene y la persona cae inconsciente.

Cada modelo de desfibrilador viene con una vida en espera mientras no se utiliza. Ésta oscila entre 2 y 5 años mientras la unidad no se utiliza directamente. Esto no significa que el desfibrilador tenga que ser sustituido, sólo significa que se necesitan piezas de recambio.

Cómo utilizar el Zoll AED Plus

Las estadísticas sobre paradas cardíacas revelan que la parada cardíaca súbita (PCS) sigue siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad permanente en los Estados Unidos y en todo el mundo, a pesar de la disponibilidad de desfibriladores externos automáticos (DEA) y de la formación generalizada en RCP. Conocer las estadísticas más recientes y los factores que afectan a las tasas de supervivencia puede ayudarle a estar mejor preparado para salvar una vida.

Muchas de las estadísticas de este artículo proceden del Resuscitation Outcomes Consortium (ROC), 2005-2015, y del Cardiac Arrest Registry to Enhance Survival (CARES). A menos que se indique lo contrario, las estadísticas proceden de “American Heart Association Heart and Stroke Statistics – 2022 Update”.

Cómo y cuándo utilizar un desfibrilador para salvar una vida

Disponer de un DEA (Desfibrilador Externo Automático) en su lugar de trabajo o comunidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Un DEA puede aumentar las posibilidades de supervivencia de una persona hasta en un 44%. Sin un DEA, las posibilidades de supervivencia disminuyen un 10% por cada minuto que pasa sin desfibrilación.

Los DEA modernos, como los modelos vendidos por St John, están diseñados para que los utilice una persona con poca o ninguna formación. Mediante indicaciones visuales y de voz, los DEA guían a los usuarios en una emergencia diagnosticando el ritmo cardíaco de la víctima y los DEA son importantes porque refuerzan la Cadena de Supervivencia.

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Se calcula que la incidencia anual de la parada cardiaca extrahospitalaria (PCS) en la población general oscila entre 67 y 170 por cada 100.000 habitantes en Europa (1) y 57 por cada 100.000 habitantes en los Estados Unidos (2), variando mucho entre países y dentro de ellos. Además, las causas de la muerte súbita cardíaca (MSC) también podrían diferir entre los distintos países, posiblemente debido a las diferencias en la genética de la población y el sustrato miocárdico y a la evaluación sistemática de los deportistas antes de la competición (3). Según los informes, la reanimación cardiopulmonar (RCP) iniciada por los transeúntes se realiza en aproximadamente la mitad de los casos, con diferencias significativas entre los países (4).

La parada cardiaca súbita (PCS) o la MSC en atletas jóvenes es aún más rara, aunque suele ser un evento de gran atención pública. En 2014, Harmon y sus colegas revisaron la incidencia de la MSC en los atletas y concluyeron que los estudios con mayor calidad metodológica arrojaron sistemáticamente tasas de incidencia en el rango de 1:40.000-1:80.000, y asumieron que una incidencia general de 1:50.000 en atletas jóvenes es una estimación razonable (5). En la Tabla 1 y la Figura 1, resumimos los datos de los estudios publicados entre 2006 y 2021, con incidencias de PCS que oscilan entre 0,1 y 2 por 100.000 atletas-año (6-24). La mayoría de estos estudios han mostrado que la mayoría de los eventos de PCS ocurren durante el ejercicio, a pesar del posible sesgo de selección debido a que las fuentes de estudio incluyen bases de datos de organizaciones deportivas más comunes y revisiones de informes de los medios de comunicación.