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Como actua el desfibrilador en el corazon

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Máquina de choque para el corazón

Cuando el corazón empieza a latir de forma peligrosa y anormalmente rápida -una condición llamada arritmia- un desfibrilador puede enviar impulsos eléctricos que dan una descarga al corazón, haciendo que vuelva a latir a un ritmo normal. Un desfibrilador está siempre a punto, listo para salvar la vida cuando sea necesario.

Los desfibriladores se recomiendan con mayor frecuencia si tiene un latido hiperactivo o irregular en un ventrículo, una cámara del corazón que bombea sangre. Cuando un ventrículo bombea con demasiada rapidez, la situación se denomina taquicardia ventricular. Cuando un ventrículo se sacude o agita de forma errática, se denomina fibrilación ventricular. Cualquiera de las dos situaciones puede provocar la muerte súbita.

Los desfibriladores suelen implantarse a través de pequeñas incisiones en la piel, cerca de la clavícula. El paciente recibe un sedante suave, pero se le mantiene despierto; se utiliza un anestésico local. Un electrofisiólogo realizará el procedimiento.

Utilizando una máquina de fluoroscopia que crea rayos X en movimiento para visualizar el interior del tórax, un electrofisiólogo guía los cables del desfibrilador a través de las incisiones, en las venas, hasta que llegan al corazón. Allí, la punta de cada cable se conecta al músculo cardíaco. A continuación, los cables se conectan al generador de impulsos del dispositivo, que se coloca en un bolsillo justo debajo de la piel en la parte superior del pecho.

Principio de funcionamiento del desfibrilador

Un desfibrilador (a veces llamado “defib”, o DEA (si se trata de un desfibrilador externo automático) puede salvar la vida de una persona que sufre una parada cardíaca. Cuanto antes se utilice un desfibrilador, mayores serán las posibilidades de supervivencia de la persona.

Desfibriladores externos automáticos (DEA): Se encuentran en lugares públicos y pueden ser utilizados por cualquier persona en caso de emergencia. Te guían en cada paso del proceso. No dan una descarga eléctrica a la persona a menos que sea necesario, por lo que no puedes dañar a nadie al utilizar un DEA. Algunos modelos le piden que pulse un botón para aplicar la descarga, y otros modelos la aplican automáticamente.

Desfibriladores cardioversores implantables (DCI): Son desfibriladores que se colocan quirúrgicamente dentro del cuerpo. Están diseñados para las personas que corren un alto riesgo de sufrir un problema de ritmo cardíaco que ponga en peligro su vida (como las que han sufrido un ataque cardíaco reciente o las que padecen determinadas enfermedades).

Suelen estar en el vestíbulo o en la sala de personal en el caso de los centros más pequeños y están claramente señalizados. St John Ambulance Australia tiene una aplicación para iPhone, Resuscitate, que le ayuda a encontrar desfibriladores de acceso público que estén cerca de usted. Puede descargar la aplicación en la tienda de iTunes.

Desfibrilador cardioversor implantable

La desfibrilación es un tratamiento para las arritmias cardíacas potencialmente mortales, en concreto la fibrilación ventricular (V-Fib) y la taquicardia ventricular no perfusional (V-Tach).[1][2] Un desfibrilador suministra una dosis de corriente eléctrica (a menudo denominada contrachoque) al corazón. Aunque no se comprende del todo, este proceso despolariza una gran parte del músculo cardíaco, poniendo fin a la arritmia. Posteriormente, el marcapasos natural del cuerpo en el nódulo sinoauricular del corazón es capaz de restablecer el ritmo sinusal normal[3] Un corazón en asistolia (línea plana) no puede reiniciarse con un desfibrilador, sino que se trataría con reanimación cardiopulmonar (RCP).

A diferencia de la desfibrilación, la cardioversión eléctrica sincronizada es una descarga eléctrica administrada en sincronía con el ciclo cardíaco[4] Aunque la persona puede seguir estando en estado crítico, la cardioversión suele tener como objetivo poner fin a las arritmias cardíacas de mala perfusión, como la taquicardia supraventricular[1][2].

Los desfibriladores pueden ser externos, transvenosos o implantados (desfibrilador cardioversor implantable), según el tipo de dispositivo que se utilice o necesite[5] Algunas unidades externas, conocidas como desfibriladores externos automáticos (DEA), automatizan el diagnóstico de los ritmos tratables, lo que significa que los socorristas o transeúntes pueden utilizarlos con éxito con poca o ninguna formación[2].

Comentarios

Si tiene ciertos problemas cardiovasculares, como un ritmo cardíaco irregular o lento (arritmia) o una insuficiencia cardíaca, su corazón puede necesitar apoyo. Unos pequeños dispositivos colocados en el interior del pecho pueden ayudar a que el corazón lata con normalidad o bombee con mayor eficacia.

El tipo de dispositivo que necesitará depende de varios factores. Entre ellos, el tipo de arritmia que padezca y si tiene también insuficiencia cardíaca. También depende de si ha sufrido o corre el riesgo de sufrir una parada cardíaca súbita (el corazón deja de latir de forma brusca).

En la mayoría de los marcapasos, estos impulsos viajan a través de cables aislados (cables) que conectan el dispositivo a una o varias cámaras del corazón. Cuando los impulsos llegan al corazón, devuelven la frecuencia cardíaca a la normalidad.

Los desfibriladores cardioversores implantables tratan los ritmos cardíacos que son peligrosamente rápidos (taquicardias). Un DCI también puede ayudar a prevenir una parada cardiaca súbita, una complicación potencialmente mortal asociada a ciertos tipos de taquicardia.

Cuando el corazón late demasiado rápido, el dispositivo envía un impulso eléctrico al corazón para ralentizarlo. Dependiendo del tipo de arritmia que tenga, este impulso puede ser leve, lo que significa que probablemente no lo sienta, o de alta energía, una descarga notable en el pecho.