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Cada cuanto analiza un desfibrilador

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La desfibrilación debe intentarse en cuántos minutos

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo médico diseñado para analizar el ritmo cardíaco y administrar una descarga eléctrica a las víctimas de una fibrilación ventricular para restablecer el ritmo cardíaco a la normalidad. La fibrilación ventricular es el ritmo cardíaco descoordinado más frecuentemente responsable de la parada cardíaca súbita. La parada cardiaca súbita se produce cuando tiene lugar una fibrilación ventricular o cuando el corazón deja de latir por completo. Sin atención médica, la víctima se desploma, pierde el conocimiento, no responde y muere. Muchas víctimas no tienen antecedentes de enfermedades cardíacas y se ven afectadas sin previo aviso. Las posibilidades de sobrevivir a la muerte súbita cardíaca disminuyen entre un 7 y un 10 por ciento por cada minuto que pasa sin que se realice una reanimación cardiopulmonar o una desfibrilación inmediata. Después de 10 minutos, la reanimación rara vez tiene éxito.

Aed

Defib Machines se especializa en proporcionar desfibriladores externos automatizados (DEA) con paquetes de servicio y mantenimiento con todo incluido. Esto significa que su desfibrilador será atendido por usted durante todo el tiempo que tenga la máquina.

Sin embargo, si compra un dispositivo, tendrá que cuidarlo. Hay una serie de comprobaciones y compras periódicas que deben realizarse para mantener su desfibrilador externo automático (DEA) en perfectas condiciones de funcionamiento. A continuación le ofrecemos una guía de algunas cosas que deberá hacer para cuidar su desfibrilador.

Un desfibrilador externo automático es un equipo profesional que debe cuidarse de esta manera. Como la mayoría de las cosas, si se deja de lado sin los cuidados adecuados, se estropeará rápidamente. Las almohadillas y las baterías deben cambiarse por término medio cada dos años, aunque también será necesario cambiarlas después de su uso. Habrá que comprarlos, con almohadillas pediátricas compradas por separado si es necesario.

Las almohadillas y las baterías de los desfibriladores suelen tener una vida útil de entre 2 y 5 años, aunque suele haber una fecha de caducidad impresa en ellas. Cuando las baterías estén obsoletas, es importante reciclarlas correctamente a través del ayuntamiento o de los programas de reciclaje de baterías que se pueden encontrar en la mayoría de los supermercados.

Procedimiento de desfibrilación

Pero, ¿qué es exactamente un desfibrilador y cómo recuperan a las personas del borde de la muerte? ¿Son peligrosos? ¿Es necesario tener formación en primeros auxilios? Como uno de los principales distribuidores, instaladores y formadores de desfibriladores en Australia, solemos escuchar todas estas preguntas y más, por lo que podemos ayudarle a tranquilizarse.

Un desfibrilador es un sofisticado dispositivo que salva vidas y que se utiliza para tratar la parada cardiaca súbita (PCS), una situación que se produce cuando el corazón deja de bombear inesperadamente debido a una enfermedad subyacente.

Cada año se producen más de 30.000 paradas cardíacas súbitas y, desgraciadamente, sin desfibrilación y reanimación cardiopulmonar, menos del 5% sobrevive. Cada minuto que pasa sin desfibrilación reduce las posibilidades de supervivencia en un 10%.

Si se utiliza un desfibrilador en los primeros minutos de una parada cardíaca repentina, puede aumentar la tasa de supervivencia hasta el 70%. Por lo tanto, es vital que más personas conozcan qué son los desfibriladores, cómo encontrarlos y cómo utilizarlos.

La desfibrilación es el proceso por el que se intenta restablecer el ritmo normal del corazón y es crucial en los primeros cinco minutos tras una parada cardíaca súbita para maximizar las posibilidades de supervivencia de la persona. Un DEA analiza el ritmo cardíaco y reconoce un ritmo anormal o “fibrilación ventricular”. Entonces decidirá si es necesario aplicar una descarga o no.

Desfibrilador monofásico y bifásico

La desfibrilación es un tratamiento para las arritmias cardíacas potencialmente mortales, concretamente la fibrilación ventricular (V-Fib) y la taquicardia ventricular no perfusional (V-Tach).[1][2] Un desfibrilador suministra una dosis de corriente eléctrica (a menudo denominada contrachoque) al corazón. Aunque no se comprende del todo, este proceso despolariza una gran parte del músculo cardíaco, poniendo fin a la arritmia. Posteriormente, el marcapasos natural del cuerpo, situado en el nódulo sinoauricular del corazón, es capaz de restablecer el ritmo sinusal normal[3] Un corazón en asistolia (línea plana) no puede reiniciarse con un desfibrilador, sino que se trataría con reanimación cardiopulmonar (RCP).

A diferencia de la desfibrilación, la cardioversión eléctrica sincronizada es una descarga eléctrica administrada en sincronía con el ciclo cardíaco[4] Aunque la persona puede seguir estando en estado crítico, la cardioversión suele tener como objetivo poner fin a las arritmias cardíacas de mala perfusión, como la taquicardia supraventricular[1][2].

Los desfibriladores pueden ser externos, transvenosos o implantados (desfibrilador cardioversor implantable), según el tipo de dispositivo que se utilice o necesite[5] Algunas unidades externas, conocidas como desfibriladores externos automáticos (DEA), automatizan el diagnóstico de los ritmos tratables, lo que significa que los socorristas o transeúntes pueden utilizarlos con éxito con poca o ninguna formación[2].