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Administracion medicacion parada no desfibrilable

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Ritmos de parada cardíaca, FV, TV, Asistolia y PEA

Antecedentes: La hipertermia es frecuente tras una parada cardiaca, y se asocia a un mal pronóstico vital y neurológico. En los últimos años se han publicado algunos estudios que muestran beneficios con la hipotermia moderada en estos pacientes, y otros estudios no han mostrado tales beneficios. Objetivo: Recopilar todos los ensayos clínicos que evalúan la utilidad de la hipotermia terapéutica moderada en los supervivientes de una parada cardiaca. Método: Se realizó una búsqueda exhaustiva de los ensayos clínicos que evalúan la hipotermia moderada en pacientes que sobreviven a una parada cardíaca. Se evaluó la mortalidad y la calidad de vida de los supervivientes. Se evaluó la calidad de los estudios incluidos, el sesgo de publicación y la heterogeneidad de los resultados. Resultados: no hay una reducción significativa de la mortalidad (RR 0,97; IC del 95%: 0,93-1,01) ni un aumento de la calidad de vida (RR 1,07; IC del 95%: 0,94-1,21) de los pacientes sometidos a hipotermia moderada frente a los no tratados con ella. No hay resultados diferentes en los pacientes con parada cardíaca con ritmos desfibrilables y no desfibrilables, con los diferentes métodos de enfriamiento utilizados, o incluso con la inducción de hipotermia intracardíaca. La mortalidad de estos pacientes es elevada, y no hay diferencias significativas en relación con la edad o el sexo de los mismos. Conclusiones: En los pacientes que sobreviven a una parada cardíaca, no se recomienda la inducción de hipotermia moderada.

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Esteban López-De-Sába Área de Enfermedades del Corazón, Hospital Universitario de Bellvitge, IDIBELL, Universidad de Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, Spainb Unidad de Cuidados Acu Acu Acute Cardiológicos, Servicio de Cardiología, Hospital Universitario La Paz, Madrid, Spain

Related contentDevelopment and External Validation of an Early Prognostic Model for Survivors of Out-of-hospital Cardiac ArrestRev Esp Cardiol. 2019;72:535-4210.1016/j.rec.2018.05.022Alberto Pérez-Castellanos, Manuel Martínez-Sellés, Aitor Uribarri, Carolina Devesa-Cordero, José Carlos Sánchez-Salado, Albert Ariza-Solé, Iago Sousa, Miriam Juárez, Francisco Fernández-Avilés

Administracion medicacion parada no desfibrilable
2021

Tabla de tamaño completoLos valores (mediana y valor mínimo-máximo) del número de ciclos de RCP realizados en los grupos A, B y C fueron 4,5 (2-12), 6,5 (2-12) y 10 (3-12) respectivamente. Asimismo, los valores (mediana y valor mínimo-máximo) del número de dosis de EP administradas durante la reanimación en los grupos A, B y C fueron 3 (1-4), 3 (1-7) y 4,5 (0-7) respectivamente.Las tasas de supervivencia difirieron significativamente (P = 0,046) entre los lechones del grupo A y los de los grupos tratados con LPS, B y C (Tabla 2). La diferencia entre los grupos A y C no alcanzó significación estadística (P = 0,063). No se establecieron diferencias entre los grupos B y C (P = 0,55).Tabla 2

Tabla de tamaño completoLa comparación entre los índices de oxigenación dinámica obtenidos por NIRS, antes y después de la infusión de endotoxina, se representa en la Tabla 4. Aunque aplicamos la NIRS en trece lechones, el análisis de los resultados no se llevó a cabo en todos los animales que se probaron, por razones técnicas del procedimiento de análisis. El OCR disminuyó después de la injuria séptica; sin embargo, la diferencia no alcanzó un nivel estadísticamente significativo (P = 0,07).Tabla 4

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del momento

Resultados. La causa potencial de la PCE fue la menos conocida, ya que sólo el 22% de los formularios incluía alguna información relativa a esta cuestión. En el 12% de los casos se observó una información subóptima sobre los datos que permitían la identificación del paciente. No se observó ninguna asociación entre el estilo de notificación y la hora y el lugar de la parada cardíaca extrahospitalaria.

La parada cardiaca extrahospitalaria (PCE) es una de las emergencias médicas más graves. A pesar de los importantes avances en los métodos de reanimación cardiaca inmediata, la mortalidad en los sujetos afectados por la PCE sigue siendo elevada, llegando a alcanzar el 70% [1-3].

El tratamiento de la PCE requiere esfuerzos multidisciplinares, en los que participa mucho más que el personal sanitario. Todos los elementos son igualmente importantes en la atención de urgencia, ya que el efecto final podría depender de la función del eslabón más débil de la llamada cadena de supervivencia [3-5]. La evaluación de las circunstancias en las que se produjo la PCE afecta directamente al inicio de los procedimientos de reanimación adecuados y orienta la participación de otros especialistas [3-7].

La falta de un sistema unificado de recopilación de datos sobre la reanimación cardiovascular iniciada a causa de una PCE ha sido durante muchos años la causa de incoherencias en la evaluación de los resultados de la reanimación y ha impedido la introducción de procedimientos destinados a mejorar el pronóstico de los pacientes. Con el fin de estandarizar el proceso de recogida de datos y notificación de las paradas cardíacas, la American Heart Association (AHA), el European Resuscitation Council (ERC), la Heart and Stroke Foundation of Canada (HSFC) y el Australian Resuscitation Council (ARC) introdujeron una nomenclatura uniforme, denominada “estilo Utstein”. Estos documentos delimitaron los puntos temporales cruciales de la reanimación y definieron los términos utilizados para informar de los resultados [6, 7]. El Comité Internacional de Enlace para la Reanimación (ILCOR) es un grupo de trabajo cuyo objetivo es elaborar una plantilla sencilla y práctica para recoger y notificar los datos de los episodios de parada cardiaca [6]. Esta unificación puede mejorar la gestión de los pacientes por parte del personal sanitario y de los servicios de emergencia, así como por parte del público en general. También podría ayudar a identificar los puntos débiles de los servicios de emergencia, que podrían reorganizarse adecuadamente.